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  • La sociedad desescolarizada de Ivan Ilich

    La sociedad desescolarizada

    Ivan Ilich

    ISBN 9789871489220
    160 Páginas

Ivan Ilich

Ivan Illich nació en Viena, Austria, en 1926. Proveniente de una familia con ascendencia parcialmente judía, tuvo que huir a Italia en 1941. En 1942 comenzó sus estudios en teología y filosofía en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, y se graduó con honores cuatro años después. Rechazó un ofrecimiento de trabajo del Vaticano para oficiar de diplomático y trabajó como párroco asistente en Nueva York.

En 1961 fundó el Centro Intercultural de Documentación (CIDOC) en Cuernavaca, México, un centro de investigación que brindaba cursos de lengua y cultura hispanoamericana a los misioneros norteamericanos. El Centro cerró en 1976, luego de diversos enfrentamientos con el Vaticano, que habían comenzado a partir de la publicación de La sociedad desescolarizada, en 1971. Los años '80 lo tuvieron a Ilich con gran actividad académica, y se desempeñó como profesor de "Ciencia, Tecnología y Sociedad" en la Universidad Estatal de Pensilvania.

Ivan Ilich

La sociedad desescolarizada

Con la escolaridad no se fomenta ni el deber ni la justicia porque los educadores insisten en aunar la instrucción y la certificación. El aprendizaje y la asignación de funciones sociales se funden en la escolarización. Aprender es con frecuencia el resultado de una instrucción, pero ser elegido para una función o categoría en el mercado del trabajo depende cada vez más sólo del tiempo que se ha asistido a un centro de instrucción.

Instrucción es la selección de circunstancias que facilitan el aprendizaje. Las funciones se asignan fijando un currículum de condiciones que el candidato debe satisfacer para pasar la valla. La escuela vincula la instrucción –pero no el aprendizaje- con estas funciones. Esto no es ni razonable ni liberador. No es razonable porque no liga unas cualidades o competencias sobresalientes a las funciones por desempeñar, sino el proceso mediante el cual se supone que habrán de adquirirse dichas cualidades. No libera ni educa porque la escuela reserva la instrucción para aquellos cuyos pasos en el aprendizaje se ajusten a unas medidas aprobadas de control social.

Ivan Ilich