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  • La risa. Ensayo sobre el significado de la comicidad

    La risa. Ensayo sobre el significado de la comicidad

    Henri Bergson

    ISBN 9789871489220
    96 Páginas

Henri Bergson

Henri Bergson nació en París en 1859, hijo de un músico judío y de una mujer irlandesa. Se educó en el Liceo Condorcet y la École Normale Supérieure, donde estudió filosofía. Entre 1900 y 1921 fue titular de la cátedra de filosofía del Collège de France y en 1927 ganó el premio Nobel de Literatura. Influida por Spencer, Mill y el evolucionismo de Darwin, la filosofía de Bergson puede leerse como una reacción contras esos sistemas racionalistas. Desde un modelo de pensamiento que buscó solucionar cuestiones metafísicas a partir del análisis de los fenómenos de la conciencia, Bergson mostró siempre una aversión hacia el positivismo y el intelectualismo de finales del siglo XIX. La risa fue publicado por primera vez en 1899, y representa uno de los primeros desarrollos teóricos y científicos sobre el fenómeno de la risa, la ironía y el humor. En los últimos años de su vida se sintió cada vez más cerca del catolicismo, pero evitó la conversión oficial porque, como confesó en su testamento, temía apoyar con su prestigio el antisemitismo fomentado en Europa por el nazismo. Murió en París en 1941.

La risa. Ensayo sobre el significado de la comicidad

¿Qué significa la risa? ¿Qué hay en el fondo de lo risible? ¿Qué puntos en común encontraríamos entre la mueca de un payaso, un juego de palabras, un enredo de vodevil, una escena de fina comedia? ¿Qué destilación nos dará la esencia, siempre la misma, a la que tantos y tan variados productos le deben su indiscreto olor o su delicado perfume? Nuestra excusa, al decidirnos a afrontar nosotros también dicho problema, es que no intentaremos encerrar la fantasía cómica en una definición. Vemos en ella, ante todo, algo vivo.

Señalemos ahora, como un síntoma no menos digno de observación, la insensibilidad que suele acompañar a la risa. Parece que la comicidad sólo puede producir su estremecimiento cayendo en una superficie de alma bien tranquila, bien llana. La indiferencia es su entorno natural. El mayor enemigo de la risa es la emoción. No quiero decir que no podamos reírnos de una persona que nos inspire piedad, por ejemplo, o incluso ternura: pero por unos instantes olvidaremos dicha ternura, acallaremos dicha piedad. En una sociedad de inteligencias puras es probable que ya no se llorase, pero tal vez se seguiría riendo; mientras que unas almas invariablemente sensibles, en perfecta sintonía con la vida, en las que todo acontecimiento se prolongaría en resonancia sentimental, ni conocerían ni comprenderían la risa.

Henri Bergson