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  • Flatland. Una aventura de varias dimensiones

    Flatland. Una aventura de varias dimensiones

    Edwin Abbott Abbott

    Ilustración de Cecilia Puglesi
    ISBN 9789871489244
    128 Páginas

Edwin Abbott Abbott

Edwin Abbott Abbott nació en 1893 en Kirkbymoorside, Inglaterra. Estudió en la Universidad de Leeds entre 1911 y 1914, pero con la irrupción de la Primera Guerra Mundial abandonó sus estudios para sumarse al ejército inglés. Read se destacó como poeta y como crítico de arte y literatura. Su primer libro fue Canciones del Caos, publicado en 1915. Durante la Primera Guerra Mundial, Read fundó el periódico Artes y letras junto a Frank Rutter, en el cual se criticaban fuertemente las ideas conservadoras. En Artes y letras, Read fue uno de los primeros en publicar al poeta inglés T.S Eliot. Durante toda su vida, Read siempre defendió los valores anarquistas, y fue capaz de relacionar arte y anarquismo en Arte, poesía, anarquismo. A pesar de sus críticas hacia la derecha, Read también fue muy crítico de ciertas miradas marxistas. En este libro, esa contradicción está presente en casi todos sus ensayos. Read murió en el mismo barrio donde había nacido, en 1968.

Flatland. Una aventura de varias dimensiones

El Plano, un mundo bidimensional donde sólo existen el ancho y el largo, está a punto de iniciar un nuevo milenio. El último día del año 1999, un Cuadrado —hasta aquel momento indistinguible de las otras formas de ese universo de dos dimensiones— recibe el Evangelio de las Tres Dimensiones, que se revela a los planos habitantes de ese mundo sólo una vez cada mil años. El Cuadrado, protagonista y narrador de la historia, retrata crudamente su experiencia en El Espacio, un mundo tridimensional, e intenta, en vano, convencer a sus coterráneos de que existe una tercera dimensión, y que es posible percibirla.

Imagina una gran hoja de papel en la que Líneas, Triángulos, Cuadrados, Pentágonos, Hexágonos y demás figuras, en lugar de permanecer inmóviles, se desplazaran libremente, aunque sin la facultad de erigirse sobre la superficie ni de hundirse en ella. Algo así como sombras, sólo que compactas y de bordes luminosos. De imaginar algo así tendrías una idea más o menos cercana de mi país y sus habitantes. ¡Pensar que años atrás habría dicho "mi universo"! Pero mi mente se ha abierto a una forma superior de ver el mundo.